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El
descubrimiento del sepulcro megalítico de Ca na Costa,
que se produjo en 1974, documentó la presencia del
hombre en las Pitusas en la edad del Bronce, datado en el
1600 a.C., el hallazgo de este monumento funerario significó
para Formentera su entrada en la prehistoria. Ca na Costa,
junto con otros vestigios de la época, atestigua la
presencia de comunidades humanas hace casi cuatro mil años.

El
discurrir histórico de Formentera desde los tiempos
de fenicios y cartagineses ha ido parejo al de la vecina Ibiza.
Los restos fenicios y romanos hallados en Formentera son menos
densos que en Ibiza y, entre ellos, destaca el campamento
romano de Can Blai, en el punto kilométrico 10 de la
carretera general de la isla. De lo que sí ha testimonios
rotundos es de la condición de isla poblada en la antigüedad.
El historiador griego Estrabón, por ejemplo, así
lo confirma al inicio de nuestra era y es el primero que se
refiere a la actual Formentera como Ophiusa en su geografía.
Otros autores de la antigüedad hablan ya de Ibiza y Formentera
como "islas de los pinos".
El
Espalmador, un islote situado a caballo entre Ibiza y Formentera,
fue en la antigüedad un importante puerto de tránsito,
dada su estratégica situación en las rutas comerciales
marítimas del Mediterráneo occidental. El periodo
oscuro en lo referido al conocimiento histórico que
se abre para Formentera con las invasiones vándalas
y bizantinas de Baleares, en los siglos V y VI, se rompe con
los testimonios de la presencia árabe, constatada mediante
lápidas de los primeros años del milenio. Cuando
las tropas catalano-aragonesas de Guillem de Montgrí,
en 1235, conquistaron las Pitusas, Formentera estaba aún
habitada por sarracenos, según quedó recogido
en el Llibre dels feits.

El intento de establecer una población permanente en
Formentera fracasó; la dureza de la isla, y la inseguridad
provocada por las incursiones berberiscas pusieron fin, en
los últimos años de del siglo XIV, a lo que
se conoce como el primer repoblamiento.
Tuvieron
que pasar tres siglos para que, en 1697, las gentes de Ibiza
se decidieran a repoblar Formentera. Para ello construyeron
la iglesia fortificada de Sant Francesc Xavier, que da nombre
a la principal localidad de la isla, y que durante décadas
ofreció seguridad a los habitantes de Formentera. Algunas
torres de defensa y vigía en el litoral completaros
el sistema defensivo de la isla, y convirtieron el segundo
repoblamiento en definitivo.
Hacia
mediados del siglo XVIII la población de Formentera
era de cuatrocientas personas y a finales de siglo pasado
la isla sostenía ya casi dos millares de habitantes.
En la actualidad, los formentenses son más de cinco
mil.
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